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14 de noviembre de 2012

INFANCIA

¿Su hijo duerme las horas que necesita?

Los expertos recomiendan no ver la televisión dos horas antes de dormir para tener un descanso mejor.











Los niños españoles no duermen lo suficiente. Y eso les causa serios problemas en su desarrollo: no están al cien por cien en sus rutinas, pueden tener problemas de aprendizaje en el colegio, les predispone a la obesidad, a padecer diabetes, incluso es posible que sufran problemas de crecimiento (el 60% de la secreción de la hormona del crecimiento se produce durante la primera hora de sueño)... Dormir menos incluso puede afectar a la maduración del sistema nervioso central. En nuestro país solo cuatro de cada diez niños duermen lo que necesitan. Por tanto, el 60% no duerme las 10 horas recomendadas, un mal hábito que se agrava con el tiempo. La mitad de ellos además presenta síntomas de somnolencia diurna.
Si se echa la vista atrás, desde 1985 los niños españoles duermen 30 minutos menos al día. Cada vez se acuestan más tarde y se despiertan a la misma hora para ir al colegio. De hecho, el 25% de los chicos tiene dificultades para mantener el sueño por la noche y otro 20% para estar despierto durante el día. «Si no duermen aprenden peor, están másdispersos durante el día, se concentran peor, están más irritablesy tienen mayores problemas de relación con los compañeros del cole», asegura el doctor Diego García Borreguero, director del Instituto de Investigaciones del Sueño.
Hay costumbres que indudablemente no ayudan a conciliar el sueño a la hora adecuada. El doctor García destaca la gran importancia de la exposición a la luz para regular los ciclos de sueño y vigilia. «Es algo poco conocido, pero científicamente documentado. Los niños que ven la televisión y juegan con ordenadores y videojuegos al atardecer se duermen más tarde, porque el cerebro recibe una señal errónea y están más tiempo en vigilia»,afirma. Por eso, el doctor aconseja que los pequeños no estén expuestos a esas fuentes lumínicas dos horas antes de irse a la cama. «Leer puede ser una alternativa», recomienda. Por la mañana, todo lo contrario: la exposición a la luminosidad hace que los niños estén más despiertos y activos. «Se trata de que el ciclo de sueño y vigilia esté más sincronizado con el día y la noche».

«Duerme bien para cumplir tus sueños»

Se aprende a dormir en los primeros años de vida y se refuerzan los buenos hábitos durante la infancia. Para eso precisamente ha nacido el programa «I have a dream», que enseña a los escolares los hábitos de vida saludables para una mejor calidad del sueño.
Se trata de una actividad bilingüe dirigida a niños de 3º y 4º de Primaria (8 a 10 años).  A través de un pizarra digital, diversos test y un concurso de redacción los chicos aprenden rutinas de sueño para descansar de forma adecuada. Por ejemplo, se les conciencia de utilizar la luz natural siempre que sea posible, de realizar actividades al aire libre mejor que en casa, de apagar las luces que no se necesiten y de acostarse y levantarse a la misma hora todos los días. Su lema: «Duerme bien para cumplir tus sueños».
Este programa es impartido por monitores expertos en educación y pedagogía y voluntarios de Philips, la empresa que ha promovido estos talleres con el apoyo del Instituto de Investigaciones del Sueño.

13 de noviembre de 2012

PADRES E HIJOS


PROPUESTAS DE JUEGO Y OCIO EN FAMILIA PARA FORTALECER LA COMUNICACION CON LOS HIJOS.

Jugar con nuestros los niños desde que son bebés previene muchos problemas en la adolescencia

























Comunicación, confianza, vínculo... son las bases para mantener una buena relación con nuestros hijos y, así, prevenir muchos problemas que pueden aparecer en la adolescencia. Y eso se puede conseguir a través del juego desde la más tierna infancia, como propone una guía elaborada por Acción Familiar («Ideas para compatir el tiempo de ocio en familia»). «Rescata maneras de compartir las cosas en familia. Y recuerda a los adultos que tienen recursos suficientes para influir y encaminar a sus hijos hacia un ocio saludable», explica Cristina de la Guardia, coordinadora de los Programas formativos de Acción Familiar.
Por otra parte, en la rutina diaria, este compendio de propuestas puede dar respuesta a cuestiones muy prácticas: ¿qué hacer con los niños en una tarde lluviosa? ¿o cuando la temperatura baja demasiado? ¿o cuando el dinero no llega a fin de mes y no se puede gastar más? Estos meses son buenos momentos para recuperar los juegos en casa y los espacios de ocio domésticos. No solo porque el mal tiempo del otoño e invierno muchas veces arruina salidas, escapadas y excursiones, sino también porque la crisis económica obliga a un ocio muy diferente.

Es tiempo de compartir

En el fondo, esta guía es fruto de años de trabajo para dar respuesta a miles de padres preocupados por prevenir problemas que les traen de cabeza cuando sus hijos son adolescentes: consumo de alcohol, drogas, salidas nocturnas hasta altas horas de la madrugada... Y para prevenir,la comunicación es la base que debe levantarse y fortalecerse desde que los niños nacen. A través del juego lo podemos conseguir. «Lo más importante que podemos ofrecer a nuestros hijos —asegura Cristina de la Guardia— es tiempo para disfrutar juntos, para compartir, para tener experiencias y para dar pie a la comunicación. Jugando nos conocemos».
La guía es una herramienta que se utiliza en uno de los programas de formación para padres que ya se están desarrollando en diferentes ciudades españolas, como Albacete, Barcelona, Madrid, Murcia, Vizcaya o Zaragoza. Este taller de ocio es impartido gratuitamente por un equipo de psicólogos a petición de asociaciones de padres, centros culturales, empresas... Tiene una duración de diez horas en cinco sesiones.
Hay fórmulas para todos, independientemente de la idiosincrasia de cada familia. Muchas veces basta con rescatar viejas costumbres que en la infancia tuvieron los propios padres y que han sido aparcadas por la vorágine del trabajo y las nuevas tecnologías. «Los padres deben ser imaginativos y creativos», dice De la Guardia. Cualquier momento es bueno para iniciar el juego y consiguientemente la comunicación: la hora del baño, la de la comida, un viaje en coche... He aquí algunas de las propuestas que lanza Acción Familiar para compartir el ocio en familia:

De 0 a 3 años

El juego es el medio que tienen los más pequeños para expresarse, para relacionarse, para desarrollar sus capacidades físicas, motoras, emocionales, lingüísticas... Es un periodo clave para la maduración cognitiva del bebé y del niño pequeño. Pero antes de jugar con ellos existen unas normas que debemos tener en cuenta:
—Situarse a la misma altura del niño hasta que las miradas se encuentren.
—Ser sensible a los ritmo del niño.
—Esperar a que el niño tome la iniciativa y elija con qué y a qué quiere jugar. Hay que permitirle jugar a su manera ya que solo continuará jugando mientras se divierta.
—Como paso previo al juego: organizar adecuadamente el espacio, número de objetos o juguetes que se van a ofrecer y prever el tiempo para sacarlos, jugar y después recoger.
—Comentar y describir lo que se va haciendo: objetos, formas, colores, acciones, sentimientos...
—Participar de forma activa y colaborar con el niño.
—Alabar y reforzar el comportamiento del niño: una aplauso, una sonrisa, «muy bien»...
—Poner límites si tiene una conducta agresiva, rompe objetos, escupe...
—Juegos: Hay miles, desde las caricias, cosquillas, construcciones, marionestas y disfraces con ropa usada que ya no se utiliza... La guía propone juegos para cada etapa. Por ejemplo, cuando el bebé ya puede sostenerse sentado sin apoyo: poner a su alcance objetos de diferentes colores, formas y sonidos para que estire los brazos. A esa edad, también les gusta dejar caer los objetos y meterlos en un recipiente y volverlos a sacar. Cuando ya son más mayores les gusta mucho imitar la vida de los adultos: acercarles un botiquín, con tiritas, bolas de algodón, jerillas desechables... para simular la consulta de un médico. De esta forma crean y experimentan.

De 4 a 11 años

Ya están preparados físicamente para realizar multitud de actividades; su vocabulario, pensamiento y memoria van a experimentar progresos significativos permitiéndoles comprender cada vez mejor el mundo que les rodea. Comienzan a formar relaciones de amistad con otros niños.
—Juegos: comenzar a crear un huerto en casa, o un jardín; hacer una receta juntos en la cocina involucrándoles desde el inicio, por ejemplo haciendo la compra juntos para adquirir los ingredientes; salir al aire libre en la naturaleza; crear un espacio en casa que sea el rincón del reciclaje donde reciclar cartón en cuadros, instrumentos musicales con botellas y vasos de plástico, adornos navideños; aprovechar los juegos de mesa (domino, parchís...) para hacer campeonatos u olimpiadas; crear un diario de la familia donde se pueden guardar recuerdos de momentos especiales...

De 12 a 20 años

Los chicos empiezan a compartir su tiempo de ocio fuera del hogar con sus amigos. Lo más importante ya no es tanto hacer cosas juntos con los padres, sino establecer una relación adecuada cuando están padres e hijos juntos. Todo el tiempo de ocio que se ha compartido en años anteriores han sentado las bases para ello.
—Actividades: Fotos, recuerdos... del pasado pueden dar pie a iniciar una conversacion con nuestro hijo: los chicos pueden preguntar ¿qué hora te ponían tus padres de regreso a casa?, ¿a qué edad fuiste por primera vez a una discoteca?... Y los padres pueden aprovechar para preguntar a sus hijos: ¿qué profesión te gustaría ejercer?, ¿tienes pensado casarte?... Ver películas en familia da la oportunidad de expresar valores propios y compartidos; leer da pie a hablar e iniciar muchas conversaciones...




25 de junio de 2012

¿SON UTILES LOS CUADERNOS DE VACACIONES DE VERANO?


Los cuadernos de vacaciones, a examen

Pueden ayudar a reforzar lo aprendido, siempre que no se conviertan en una pesadilla, pero los expertos recuerdan que a los niños les viene bien descansar un tiempo y que hay otros medios de mantener activa su mente






«Supervacaciones con el capitán Cucurucho», «En verano», «Juega y aprende con todo es Rosi», «Vacaciones con Disney», «con Caillou»... Las principales editoriales ya han desembarcado en las librerías con su cargamento para la travesía veraniega. Existen cuadernos para niños de Infantil y Primaria de todo tipo y los hay que vienen acompañados de juegos on line, pero ¿hasta qué punto son eficaces? ¿Los profesores perciben en septiembre quiénes han llegado a completarlos?

«Son una herramienta más, un material para poder repasar, pero no son desde luego imprescindibles», considera Jesús Jarque, pedagogo y master en Psicología y Gestión Familiar, que trabaja como orientador en un Centro Público de Infantil y Primaria. «Son más una demanda de las familias que de los profesores», añade.
Los cuadernos de vacaciones surgieron en los años 90 como una ayuda para los alumnos que habían suspendido alguna asignatura y se examinaban en septiembre. Ya entonces los anuncios que se hicieron tan populares se dirigían a las familias. Los profesores intentan «seleccionar los que más se ajusten a lo realizado durante el curso para ofrecerlo como una opción», explica Jarque.
En la Escuela de Familias de la Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos (Concapa) creen en la utilidad de los cuadernos para «cubrir lagunas, reforzar contenidos y crear hábitos de trabajo» siempre que sean «de vacaciones y no más deberes» para que no se conviertan en «una pesadilla».
Destacan las edades entre los 8 y los 11 años como las más adecuadas aunque «lo ideal sería que lo trabajasen durante los meses de agosto y septiembre, dejando el mes de julio libre, dedicándoles un tiempo concreto y procurando que se haga como un juego».
A primera hora de la mañana o durante la siesta puede ser el momento de dedicar «no más de 45 minutos» al repaso para alumnos de Primaria que hayan terminado el curso sin dificultad y «no más de 20 o 30 minutos» para niños de Infantil, en opinión de Jarque, que reivindica el «descanso absoluto» de los chavales durante un tiempo. «No pasa nada, es incluso beneficioso que estén un mes sin hacer nada, es un reciclaje para el cerebro», asegura al tiempo que recuerda cómo uno de sus alumnos le espetó a su padre con el diccionario: «Mira el significado de la palabra vacaciones».
A juicio de Jarque, «no es significativo» que completen o no un cuaderno de vacaciones si superan los cursos con facilidad porque septiembre es un mes de repaso de lo anterior y en un par de semanas ya suelen haber retomado el ritmo.
«Las cosas que se aprenden no se olvidan y si se olvidan es que no se han aprendido», considera el pedagogo autor del blog «Familia y cole» que tiene publicados unos cuadernos de vacaciones para Educación Infantil en los que intentó «que fueran fáciles, que los hicieran solos, que no fueran tediosos y que resultaran diferentes a lo que se hace en el cole».
Jarque los elaboró como una ayuda más «por si alguien la quería usar», pero subraya otras ALTERNATIVAS DE GRAN VALOR como «leer por el placer de leer» y escribir (puede ser un diario de las vacaciones), hacer actividades al aire libre, manualidades, juegos de ingenio como el ajedrez, visitar otros lugares, exposiciones, museos...

Detectar las causas del fracaso

Mónica Chérrez, orientadora escolar, también cree que a los niños les viene bien parar y descansar, sobre todo a los que han realizado un gran esfuerzo, que no tienen por qué ser los que mejores notas han sacado. «Si el alumno ha terminado el curso en fracaso, habrá que analizar si los problemas están en sí mismo por falta de capacidad, por ejemplo, o en la propia familia. Hay que ver primero los motivos y buscar soluciones». Y avisa a los padres que quizá tras detectar las causas «haya que enfocar el verano de otra manera».
Chérrez detecta más necesidad de refuerzo en los alumnos de Primaria con los idiomas o las matemáticas. En Secundaria son más frecuentes los suspensos en la asignatura de Ciencias en inglés o Física. «Si han suspendido y lo remedian en verano, se va a notar», apunta, al igual que se aprecia si los niños que han leído y escrito, pero avisa: «Los cuadernos de vacaciones no son la panacea».
Esta profesional, que cuenta con 18 años de experiencia, se muestra muy crítica con los libros y cuadernos que se editan para el verano. La familia «siempre tiene que escuchar al maestro» porque la evolución de cada niño es distinta. Admite que realizar un cuaderno de verano «no les va a hacer ningún mal», pero «igual no soluciona nada».
Nativos digitales
Chérrez se muestra convencida de que la revolución tecnológica va a modificar la educación, como ya está cambiando la manera de pensar de los chicos. «Se está comprobando que escuchan menos, que sus cerebros están cambiando y las sinapsis entre neuronas varían. Su mente es hipertexto», destaca la orientadora, para quien la enseñanza tiene que adaptarse a las nuevas generaciones de «nativos digitales».
La profesora de la Universidad Camilo José Cela, María José Carretero, con 30 años de experiencia profesional en edades de Infantil y Primaria, coincide en resaltar que nos encontramos ante un nuevo paradigma educativo que obligará a revisar los manuales de estudio y de vacaciones porque «han quedado obsoletos». A su juicio, la educación «no puede ser genérica». Hay que conocer muy bien a los alumnos y a los hijos y decidir entre la familia y el profesor la mejor manera para reforzar sus conocimientos y desarrollar su creatividad. «La madurez cuenta mucho» y si los niños se enfrentan a algo que son incapaces de superar, se aburren y lo arrinconan.
Los trabajos de verano deben ser una proyección de lo que han aprendido a través del juego, de la indagación, de forma que les resulte interesante, sin que sea una imposición. «Educamos por y para la libertad porque eso genera responsabilidad», recuerda la maestra, que compara la educación de los más pequeños con «un arbolito que estamos regando para que tenga principios sólidos».
Por eso, pone una tarea a los padres: «Que le dediquen su tiempo a su hijo», algo en lo que coinciden desde la Escuela de Padres de Concapa: «Lo importante de la época estival es aprovechar para hacer familia».

Enseñar a pensar

La maestra María Luisa Mariana nunca ha utilizado libros de texto para enseñar y consecuentemente, tampoco cuadernos de vacaciones, porque «hay otras formas de llegar al conocimiento». Impulsora de la futura asociación «Orientación y Educación», de la que será presidenta, aboga por una educación más personalizada y la pone en práctica con sus actuales alumnos de cuarto de la ESO. Mantiene el contacto con ellos por correo electrónico hasta en verano para resolver las dudas que les puedan surgir de los trabajos que les encarga, que también se los presentan por internet.
Los hábitos se adquieren repitiendo y lo memorizado se olvida por la falta de uso, remarca esta profesora que argumenta que una persona adulta acostumbrada a leer y escribir no deja de hacerlo por estar de vacaciones. Por eso no cesa en su empeño por que sus alumnos continúen reflexionando también verano, que se interroguen por lo que hay y ocurre a su alrededor. «Quien no se pregunta, no investiga», es la máxima que Mariana quiere inculcar a sus alumnos como una «actitud» ante la vida.
«No hay que cargar al niño de actividades, sino invitarle a explorar. Llenar su tiempo de actividades no implica que aprenda más», destaca la profesora y psicóloga que anima a los padres a buscar aquello que motiva a su hijo para enseñarle a pensar.
Las vacaciones estivales son un buen momento para ello, porque ¿qué es en definitiva un cuaderno de verano?, se pregunta Carretero. «Es trabajar las emociones, los valores, dar empuje y entusiasmo ante otro nuevo reto».

4 de mayo de 2012

PADRES E HIJOS

Cómo influyen los colores de la habitación en el desarrollo y bienestar de los niños.

Cómo influyen los colores de la habitación en el desarrollo y bienestar de los niños


El color azul transmite profundidad, profesionalidad y estabilidad. Es el color del cielo y del océano y, por lo tanto, el que más nos rodea. Sus efectos son relajantes ya que el color azul calma la mente y facilita la concentración. Asimismo, reduce el apetito y disminuye el miedo y la tensión. Por este motivo, es el color más utilizado en los dormitorios.
Dentro de los colores fríos, el verde es el otro color por excelencia, junto al azul. Es el color de la vida y de la naturaleza, haciéndonos sentir seguros y aumentando el sentimiento de confianza. El verde es el color con el que más descansa el ojo humano, al tiempo que tranquiliza, reduce el estrés y favorece la relajación. Es el color que más ayuda a la concentración y estudio de los niños y, por ello, es muy utilizado para decorar zonas de estudio y escuelas.
El amarillo es el color del sol y de la luz. Cuando este color es intenso está contraindicado para los bebés porque les hace llorar más. El amarillo, en sus distintas tonalidades, está más indicado para decorar salones y espacios pequeños y con poca luz, como recibidores y pasillos.
El color blanco representa la inocencia, la virtud, la pureza, la bondad y la paz. Es clave para crear ambientes luminosos, serenos y tranquilos. En las estancias donde predomina el color blanco en sus distintos tonos, se crea una atmósfera de armonía y serenidad que favorece el descanso.
El lila es el color de la realeza, el poder, la ambición, el lujo y la sofisticación. Es un color que transmite sabiduría y espiritualidad, al tiempo que también es el color asociado al misterio y la magia. El color lila tiene muchos efectos positivos sobre las personas ya que estimula la creatividad, relaja, favorece el sueño y reduce la impaciencia. Por este motivo es ideal para pintar habitaciones infantiles.
El color marrón es el color de la tierra y de la madera. Nos conecta con la naturaleza, generando un sentimiento de seguridad que favorece las sensaciones de confort y equilibrio. En sus distintas tonalidades, el marrón es el color perfecto para las habitaciones donde se quiera crear un ambiente confortable y acogedor.
Si queremos crear un ambiente cálido y lleno de energía, el mejor color es el naranja, ya que combina la energía y calidez del rojo con la felicidad del amarillo. El color naranja disminuye la irritabilidad, estimula la mente y anima el espíritu.
El rojo es el color del fuego, la pasión, el deseo y el amor. Muy visible, el rojo es el color excitante por excelencia ya que aumenta la presión sanguínea y acelera el metabolismo. Aumenta el interés y el entusiasmo, así como el apetito. Si es un tono intenso estimula a los niños a la actividad.
Por último, el color rosa es el color de la feminidad, la inocencia, la suavidad y la salud. Es el color de los sueños y la fantasía y por esto es perfecto para crear ambientes relajantes en habitaciones infantiles (en sus tonalidades más suaves).